Hollywood

Anora

Por Rafael Duarte*

Calificación: 4/5
4.0

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En el bullicioso Brooklyn, Ani (Mikey Madison), una joven bailarina erótica, se encuentra atrapada en la monotonía de las noches de streapper, hasta que conoce a Ivan Zakharov (Mark Eydelshteyn), el hijo mimado de un oligarca ruso que derrocha millones en fiestas, jets privados y caprichos absurdos mientras finge estudiar en Nueva York.

Luego de un primer encuentro con él, las miradas furtivas y las risas compartidas, van generando entre ellos una conexión innegable que los lleva a enamorase precipitadamente hasta el punto en el que deciden casarse, desencadenando un torbellino de conflictos culturales y familiares que pondrán a prueba este amor a primera vista.

Sean Baker, conocido por películas como The Florida Project (2017), Red Rocket (2021), Tangerine (2015) y Starlet (2012), nos presenta una interesante historia de amor entre dos personas completamente distintas, donde la sensualidad, el deseo y las clases sociales coexisten sin prejuicio alguno.

Desde un estilo único que toma como referencia el cine indie y realista, Baker nos sumerge en una narrativa lineal, utilizando planos íntimos y diálogos crudos que capturan la esencia de sus personajes, para hacernos reflexionar acerca de la naturaleza del amor y de las nuevas conexiones emocionales, en una sociedad donde las relaciones de pareja parecen cada vez más efímeras.

En el filme, Ani se presenta como una joven de apariencia frágil, con una mirada que oscila entre la vulnerabilidad y la determinación, pero detrás de esa fachada delicada se esconde una fuerza resiliente que la impulsa a luchar por sobrevivir en un entorno lascivo que la reduce a ser un objeto sexual.

De este modo, el director estadounidense nos embarca en un drama romántico en el que la protagonista desafía las convenciones sociales y morales para replantearse sus prioridades y encontrar algo nuevo que trascienda su rutina y que la haga vivir la vida de otra manera.

Para lograr eso, la cámara del cineasta danza en sincronía con los protagonistas, capturando gestos y miradas con una sensualidad sutil para revelar la magia, la fragilidad y el dolor del enamoramiento, de manera profunda y natural.

La música compuesta por Max Richter, acompaña perfectamente la narrativa, creando un ambiente cautivador que va reflejando el estado emocional de Ani, para dejarnos melodías melancólicas que resaltan los momentos de ternura, mientras que los silencios aumentan la intimidad y el realismo de estas escenas, haciendo que la película sea una experiencia cinematográfica memorable e inmersiva.

Lo interesante de Anora (2024) es su exploración de temas como el capitalismo, la inmigración y la cosificación de la mujer, dónde se ve cómo las dinámicas de poder entre clases sociales y culturales, siguen resonando en el contexto global.

Más allá de la temática, en el filme no todo es perfecto. En ciertos momentos, el guion parece una nueva versión de La Cenicienta y, a medida que la trama avanza, la cinta se adentra en un territorio multi-género que, en ocasiones, pareciera perder el enfoque, resultando de ello una narrativa poco atractiva.

A pesar de lo anterior, Anora ha conseguido la prestigiosa Palma de Oro en el Festival de Cannes de 2024. Además, ha sido incluida en la lista de las diez mejores películas del año por el National Board of Review y el American Film Institute, y también ha recibido el Producers Guild of America Award y el Directors Guild of America Award.

Cabe mencionar que la cinta de Sean Baker también ha logrado múltiples nominaciones a los Premios Óscar 2025, incluyendo la categoría de Mejor Película, Mejor Actriz Principal y Mejor Guion Original; y, de momento, con todos estos premios, parece que puede sorprender llevándose la máxima estatuilla dorada.

Así que, si aún no has visto Anora, no dejes pasar la oportunidad, pues es una película que, sin duda, te mostrará una de las tantas caras que tiene el amor a primera vista.

*Crítico de Cine

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