Hollywood

No Mires Arriba (Don’t Look Up, 2021)

La Comedia del Apocalipsis y la Deuda

La película es un espejo implacable de la decadencia social en la que Occidente, y particularmente los Estados Unidos, se hunden. No es solo un cometa el que se acerca; es la bancarrota moral e intelectual. La sátira de McKay sobre la crisis climática es tan brutalmente aplicable a la preocupación económica actual, donde los signos de alarma de una posible recesión o, peor aún, el lento desmantelamiento del liderazgo económico estadounidense, son ignorados con la misma frivolidad mediática y política.

Los astrónomos, la Dra. Mindy (Jennifer Lawrence) y el Dr. Oglethorpe (Leonardo DiCaprio), descubren un asteroide que aniquilará la Tierra. ¿Y qué pasa? La presidenta Orlean (Meryl Streep) y su círculo político, más preocupados por las encuestas y los midterms, lo patean hasta que sea políticamente conveniente. Este desprecio por la realidad, esta miopía estratégica, es el mismo que vemos en la gestión de la inmensa deuda pública o la desregulación financiera que, como un cometa invisible, amenaza con colapsar el sistema.

El Capitalismo de Extracción Total

El giro de tuerca más perverso llega con el millonario tecnológico, Peter Isherwell (Mark Rylance), una caricatura de la megacapitalismo de Silicon Valley. Él ve el asteroide no como una amenaza, sino como un negocio. El cuerpo celeste está cargado de tierras raras, vitales para sus gadgets. La vida de miles de millones vale menos que una ganancia inesperada en la bolsa de valores.

Aquí, la película toca una fibra profunda en el contexto del «echándose a pique» económico. La desesperación por el crecimiento infinito y la obsesión por la extracción de valor a corto plazo (el «Don’t Look Up» como slogan para no ver los problemas estructurales) prevalecen sobre cualquier racionalidad a largo plazo. La propuesta de Isherwell de desviar el cometa para minar sus recursos con una tecnología defectuosa es un retrato del riesgo sistémico que el capitalismo financiero globalizado impone. El «sálvese quien pueda» es la ideología dominante, incluso si ese «sálvese» implica una tecnología experimental con un 99.7% de probabilidades de fracaso.

La Ignorancia como Activo

El público, por su parte, es el eco de la polarización extrema: se dividen entre los que creen y los que tienen su propio movimiento que dice, con una camiseta barata, «No Mires Arriba». Es la posverdad como política pública. Las crisis, sean climáticas o financieras, son simplemente un «tema de opinión».

En el fondo, la película nos grita que la mayor amenaza para el statu quo no es el colapso económico, sino el pensamiento crítico. La élite política y económica necesita una ciudadanía distraída, adicta al entretenimiento fácil y a la trivialización de las noticias urgentes. Mientras la economía gime bajo el peso de la desigualdad y la deuda, la gente prefiere un nuevo meme viral o el escándalo de una celebridad. McKay nos deja claro que, en esta tragicomedia, el final de todo no será épico, sino patético, una víctima del rating y la ambición desenfrenada.

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